Pekín Lemon de Blue Dragon




Cuántas veces hemos salido de un restaurante asiático, preguntándonos cómo se prepara ese sabor tan extraño y exótico... una salsa de aspecto pringoso y de color transparente, con un brillo peculiar y de carácter espeso. Se trata de pollo al limón.

Aquí dejo caer un producto que encontré por casualidad dando paseos por los pasillos de un supermercado (en concreto Supersol), aunque no sé si otros comercios dispondrán en su surtido de él. Dicha marca hace alusión, como su nombre indica, al dragón azul (símbolo de la buena fortuna); empresa que se creó hace treinta años con intención de dar la posibilidad a la gente de Gran Bretaña de degustar de platos puramente orientales.

El envase sugiere el corte de 200 g. de pechuga de pollo en finas tiras, enharinadas y rebozadas en huevos, las cuales se fríen para posteriormente  embadurnarlas con la salsa del interior de dicho sobre.


El resultado, tal y como puede verse en la foto, es un aspecto muy parecido al que encontramos cuando lo pedimos en un restaurante asiático, aunque en cuanto a sabor es muy diferente. Si olemos el envase nada más abierto, nos recuerda el olor que despide el plato del restaurante, aunque su sabor cambia por completo una vez se cocina. Mientras en el restaurante el sabor es suave y con toques de acidez, en casa podemos paladear este plato con una suave pero espesa textura gelatinosa con una acidez que nos recuerda más al limón. Eso sí, hay que respetar las cantidades, pues sí es verdad que la salsa del sobre contiene la cantidad exacta para el pollo que se especifica, si añadís arroz al plato, este último en poca cantidad, puesto que puede absorber la solución acuosa que resulta de la salsa una vez que se cocina.

Es cierto que se sugiere el pollo como el producto estrella para cocinar con esta salsa, pero no queda exenta la posibilidad de utilizar otras carnes como la ternera... aunque siempre es recomendable cocinarlos con productos de sabores suaves, o lo que es lo mismo, no muy fuertes de sabor. Tampoco nos vemos en la obligación de acompañar el pollo con guarnición de arroz, pero sí es una buena opción para ayudar a pasar el plato, y degustarlo con mezcla de sabores variada.

Al principio esperaba un sabor igual al del restaurante asiático, más que nada por su aspecto, pero al rato pareció acostumbrarme a la nueva sensación de sabores, un plato completo y que sin duda puede gustar mucho a aquellos que piden platos similares en restaurantes étnicos.

En cuanto al aporte energético, el paquete en sí contiene un valor de 33 kcal en lo que respecta a la salsa y 51,2 g. en hidrocarburos. Esto queda al margen del valor energético añadido por el tipo de carne y guarnición que se pueda acompañar.

Lo mejor: Puede satisfacer el placer de muchos comensales, fácil de preparar, sabores suculentos, precio bajo.

Lo peor: El tiempo de elaboración, puesto que requiere cortar, preparar y freír las tiras de la carne.
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Sobre Álvaro Torrejón Puente

Lo mejor de comer es probar cosas nuevas... y ¡que te gusten!
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1 comentarios:

  1. Tiene buena pinta, sí señor. Gracias por ayudarnos a saborear cosas distintas.
    Un saludo.

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